MÚSICA i ARTISTES per la TEVA BODA

Nuria Conangla amb el cello
Nuria Conangla amb el cello

Complicidad y sonrisas es lo que transmite Núria con su pasión por la música mediante esta propuesta original e innovadora que os hará emocionar y bailar! Violonchelo acústico o eléctrico, música clásica o moderna, lo que tú prefieras para amenizar el aperitivo de tu boda y darle un toque personal!


Bóssalo Bosanova
Bóssalo Bosanova

Hola, somos Bóssalo.
Un trío profesional de música Bossa Nova

Ofrecemos un repertorio basado en los clásicos de la música brasileña como Desafinado, Flor de Lis, Garota de Ipanema, Wave, Mas que nada, Corcovado…
Recordando grandes compositores y interpretes como Cesária Évora, Jobim, Rosa Passos, Djavan, João Gilberto, Elis Regina,Gilberto Gil y Gal Costa entre otros.

Nuestro formato acústico, nos permite crear un directo íntimo y de proximidad a través de una música tranquila, cálida y agradable ideal para ambientar cenas, unas copas, aperitivos y bodas entro otros…

Nos encantaría ser participes de vuestro evento.


Thais - CantantThais - Cantant

Thais - Cantant
Thais – Cantant

Strassetrio trio de corda Juan Mena saxo i voz Julia Viñas soprano Jeny Barry
Strassetrio trio de corda Juan Mena saxo i voz Julia Viñas soprano Jeny Barry

  


Juan José Mena González, conocido artísticamente como Juan Mena, nació en 1945 en Adra, localidad de la costa almeriense a la que siempre ha estado muy unido, a pesar de que su vida personal y profesional se ha desarrollado en Cataluña donde ha echado raíces.
En su tierra natal inició sus estudios musicales. Con sólo once años se integró en la banda municipal tocando el requinto y el clarinete. Dos años más tarde le reclamó la Orquesta Tropical, una formación local muy apreciada en la comarca que actuaba los fines de semana veraniegos en el hotel Abdera de la población.
En aquella época el joven músico ya cautivaba al público de su pueblo y alrededores con el sonido de su saxo alto y eran muy aplaudidas sus interpretaciones de pasodobles como En “er” mundo y Canto a Adra. Esta última, compuesta por Álvarez de Sotomayor y José Castro, es su interpretación más emblemática, tanto es así que ha grabado como intérprete tres versiones de este tema, muy querido por sus paisanos.
En 1964, tras un viaje a Barcelona, volvió a Almería con ideas nuevas, y formó un grupo que tomó prestado algo del espíritu diabólico de los Rolling Stones, Los Stukas. Actuaban por las fiestas de la zona y no les faltaba trabajo que Juan combinaba con sus estudios de maestría industrial. Una vez finalizados, marchó a Torremolinos donde vivió intensamente la eclosión de la música soul. La discográfica RCA se fijó en el grupo para grabar los temas de la película Amor a la española y les obligó a cambiar el nombre y así Los Stukas se convirtieron en Los Flames. En la capital, Juan inició verdaderamente su andadura profesional como saxofonista y cantante dejando su impronta en varios grupos musicales como Los Continentales. Con este grupo abandonó definitivamente la guitarra y se centró en el saxo tenor, al mismo tiempo que empezaba a tomar clases de flauta travesera. En febrero de 1967 el grupo se presentó al festival de conjuntos de León obteniendo el primer premio con el tema Déjala dormir, un triunfo se tradujo en contratos en las salas más rutilantes de España.
Poco pudo saborear las mieles del triunfo, el servicio militar le apartó de aquella vorágine. Le tocó en Madrid y aún tuvo suerte de compaginar sus deberes con la patria con sus actuaciones con la orquesta de Jani Alex hasta que, a mediados de 1968, la banda marchó a México y él tuvo que quedarse en el cuartel. Fue entonces cuando se incorporó a Los Bricks, un conjunto especializado en música de soul, en el que brillaron las voces solista de Teddy Ruster y Pedro Ruy Blas.

Aquel año acabaría tocando con Los Bricks y los Pop Tops con los que realizó galas en Madrid, Mallorca, Ibiza y Londres. A la capital británica volvería al año siguiente como director de la Orquesta de Paul King que también se prodigó en Mallorca. En la la citada formación figuraba de go-gó una bella muchacha inglesa, llamada Diane que acabo convirtiéndose en su esposa en 1970 y que le daría dos hijas, Bianca y Sabina. Al principio vivieron en Londres, tocaba el clarinete en los clubs de swing y con el grupo The One, de Alan Marshal, especializado en temas de blues. El clima lluvioso no convenció al mediterráneo Juan y la pareja de recién casados regresó a España.
En plena expansión del soul su saxo era muy demandado por grupos de color como Eddie Lee Mattison con el que tocó durante varias temporadas a principios de los setenta. “Con Eddie pude sentir y vivir el Soul, la interpretación del soul no es banal, es una música que te atrapa y sólo muy pocos saben expresarla, hay que sentirla, vivirla, si no es así más vale dedicarse a otra clase de música”, asevera nuestro protagonista.
En 1970 se establece en Barcelona. En la capital catalana colaboró con grupos de rock progresivo, como Màquina!; acompañó a artistas populares, como La Trinca; y se integró en varias orquestas como la de Frank Dubé (el hombre que le dio el empujón para que se lanzara a cantar) en la que tocó hasta noviembre de 1975 cuando su titular decidió emprender su camino en solitario. Fue entonces cuando Mena tomó las riendas de la orquesta de Dubé que rebautizó como Manteca, con la que actuó en Oviedo, Barcelona e Ibiza. Durante tres veranos, del 74 al 77, amenizó las veladas de Sa Tanca el popular night Club de San Antoni en el que recalaban los artistas más populares del momento. A principios de 1978 pasó unos meses en Canarias amenizando las veladas del Hotel Dunamar de la Playa del Inglés.
A su vuelta a Barcelona tomó contacto con músicos sudamericanos y marchó a Salou donde actuó en el Club Tiburón con el cantante argentino Bravo Molina. Ahí estuvo tocando jazz y bossa nova y conoció al trompetista Vicente Serrano un gran músico, ya fallecido, que había tenido grupo propio en los años sesenta y que por entonces era trompeta titular de la Gran Orquesta del Liceo. Juan siempre le ha agradecido a Vicente sus enseñanzas y la confianza en sí mismo que le dio para lanzarse a probar suerte en otros ámbitos de la música, buscando nuevos incentivos, algo que nuestro biografiado cree indispensable para no tocar mecánicamente, una trampa fácil en la que pueden caer los músicos que como él han tenido que tocar a diario para ganarse la vida.
Por entonces empezó a acompañar a la cantante Teresa Guerra que propició la creación de un excelente conjunto formado por Vicente Serrano (trompeta, trombón y voz), Juan Mena (saxos, flauta ,congas y voz), Antonio Carvajal (bajo), Ramón Morales (piano) y José Comas (bateríay voz), los dos últimos ya fallecidos. Con esta engrasada formación vivió noches de gloria en Las Vegas, la lujosa sala de la calle Aribau de Barcelona donde tuvo la oportunidad de acompañar a otros cantantes tan renombrados como Betty Misiego, Los Rivero, Moncho, Conchita Bautista, Carmen Flores, los Tres Sudamericanos y a muchos de los históricos, en el último tramo de sus carreras, como Lorenzo González, Jorge Sepúlveda, Juanito Segarra, Bonet de San Pedro, Ramón Calduch, Rudy Ventura, José Guardiola…incluso a Antonio Machín por el que Mena siente una admiración reverencial.
No contento con su dominio del saxo en el ámbito de la música pop, quiso adentrarse en el ámbito de la música clásica y se matriculó en el Conservatorio del Liceo obteniendo, en 1986, el título de profesor de saxofón.
En 1982 dejó su residencia en Salou y se instaló definitivamente a Barcelona donde se encontró en su salsa, nunca mejor dicho porque despuntó sobre todo por su dominio de los ritmos latinos. Tras su etapa en la ya citada sala Las Vegas fundó la Orquesta Metropol, con Vicente Serrano, de la que se convertiría en director en la primavera de 1983 y que inauguró la barcelonesa sala Gran Vía. Hasta principios de los noventa lideró esta orquesta con la que tocó en las mejores salas de Barcelona como Camoa donde se forjó su fuerte personalidad y en la que poco a poco fue ganándose la fidelidad de un público que nunca ha dejado de seguir sus pasos. Músico inquieto, a pesar de la estabilidad económica que le proporcionaba su contrato con la sala, iba renovando los arreglos del repertorio y hacía sus pinitos en otros ámbitos, así en julio de 1984 realizó los arreglos y colaboró como instrumentista de la primera maqueta que el cantautor Toni Subirana grabó con acompañamiento instrumental y que dos años después presentaría a Hispavox, compañía con la que el joven cantante firmaría su primer contrato discográfico. Ambos ya se conocían de muchos años antes cuando Juan trabajaba de marinero con el abuelo del cantautor, el doctor Subirana, prestigioso neurólogo internacional, ayudándole con una barca de paseo, en los meses de verano en que el saxofonista compaginaba su trabajo de músico con su afición al mar.
Luego vendrían otras salas como Rialto, Marabú…en 1987 retornó a Las Vegas donde acompañó a todos los rumberos: Parrita, Tonino, Chipen, El Junco, Bambino…y un año después a Camoa con un conjunto de ocho componentes.
A principios de los noventa se produjo un nuevo hito en su carrera al ser nombrado director musical de la nueva formación de la mítica Orquesta Pérez Prado, en la que confluyeron músicos de Barcelona y Miami, y con la que hizo galas exitosas por toda España. Por otra parte, su cuartel general lo tuvo entonces en la sala Stardust del Paralelo con la orquesta que formó con el guitarrista Tony Palacín. Al poco tiempo pasó a la Sala Blackcelona donde no le quedó más remedio que adaptarse a la juventud que llenaba las noches de los fines de semana. Un nuevo público que no estaba por sutilezas soul y que Juan Mena supo meterse en ell bolsillo. A mediados de esa década formó un nuevo grupo con Enrique Millán (ex de Santa Barbara) y su hija Bianca, como cantante. Esta aventura duró hasta que se puso al frente de la Orquesta Gran Palace, de once componentes, que residirían en la sala Tango y Época (antigua Camoa) de Barcelona hasta los albores del nuevo siglo. Es en esta etapa cuando Juan Mena empezó a apostar más fuerte que nunca por su faceta de cantante cultivando el repertorio bolerístico, siendo sus interpretaciones tan aplaudidas como la de los famosos cantantes invitados que por entonces pasaban por la mencionadas salas beneficiándose del eficiente acompañamiento de la orquesta: Rudy Ventura, Ramón Calduch, Lorenzo Gonzalez,…
Los primeros años del nuevo siglo fueron duros para Juan Mena que en 2001 perdería a su mujer tras cuatro años de penosa enfermedad. Años más tarde encontraría en Hermi una nueva compañera y una sólida relación en su madurez. Más info: https://juanmena.es/biografia/



Égalis es una formación musical de la mano de Emilio Pérez (violín), Carlos Suarez (guitarra) y Maitane Francisco Martínez (voz).

Este trío de músicos profesionales se aventuran en este proyecto a dar aire fresco a esas “canciones de toda la vida“, para conseguir regalar al público una experiencia que sabe a la par familiar y novedosa.

Dadas las distintas influencias e inquietudes de cada componente, incluyen en su repertorio canciones de renombre en variedad de géneros musicales tales como el Bolero, Zambra, Pop-Rock, Pop, Power Ballad, Jazz, Bossanova y Reggae.


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